EL CAIRO/BAMAKO.- Al menos la mitad de la población de la ciudad libia de Bani Walid, uno de los últimos bastiones controlados por los leales al líder fugitivo Muamar Gaddafi, huyeron ante un inminente ataque masivo por parte de las fuerzas insurgentes, informó la televisión Al Yazira.
El Consejo Nacional de Transición (CNT) dio a los miles de habitantes del lugar dos días para marcharse. El ultimátum fue emitido en la radio local, que aseguró que los rebeldes ya controlan algunas áreas del norte de la ciudad semi desierta, y estiman que entre 700 y 1.000 combatientes gaddafistas están atrincherados para resistir un embate.
Las negociaciones entre los rebeldes y los jefes tribales de la ciudad para que se rindan y cedan su control sin necesidad de combates, se estancaron la semana pasada. Bani Walid es el feudo de los warfala, una de las tribus más grandes del país, y uno de los cuatro puntos donde el líder libio mantiene respaldo, junto con Sirte, Sabha y Yufra.
Al mismo tiempo, Estados Unidos dio al nuevo Gobierno libio una muestra muy visible de apoyo, cuando Jeffrey Feltman, el enviado especial de Barack Obama, visitó Trípoli y elogió los esfuerzos por afirmar el control de los grupos armados. Hasta ahora, Washington tuvo un rol secundario frente a Francia y Gran Bretaña en la campaña de bombardeos de la OTAN.
El máximo diplomático del Departamento de Estado norteamericano en Oriente Medio afirmó que su país tiene expertos en Libia que cooperan con el CNT para recolectar y resguardar armas peligrosas como cohetes portátiles antiaéreos. La organización de derechos humanos Human Rights Watch aseguró que de los arsenales de Gaddafi desaparecieron misiles antiaéreos, altamente cotizados entre grupos terroristas y con los que se podrían derribar aviones civiles; y Rusia advirtió que Al Qaeda podría haberse hecho con algunos de esas armas.
El vocero de Gaddafi, Musa Ibrahim, por su parte, advirtió que "la lucha está lejos de terminar" y que su líder tiene numerosos seguidores con los que liberará el país de los extranjeros y de los traidores. "Está en buen estado de salud, tiene la moral alta y, por supuesto, está en Libia. Todavía somos muy poderosos, nuestro Ejército sigue siendo poderoso, y tenemos miles y miles de voluntarios", sostuvo.
La asociación humanitaria Defensa-Extranjeros en Libia, denunció que cientos de ciudadanos de otros países africanos son víctimas de violaciones de los derechos humanos por parte de los jefes rebeldes. Las detenciones ilegales y las agresiones recaen, sobre todo, en tuaregs malíes y nigerinos.
"Lo que ocurre en Libia es muy grave. Los extranjeros son actualmente encarcelados y torturados", declaró Usman Ag Ahmed, secretario general de la ONG, quien vinculó los ataques a que los tuaregs son considerados partidarios del régimen derrocado. "Algunos dicen que media docena fue muerta y enterrada en una fosa común. El CNT debe dar su versión de los hechos", reclamó. (AFP-DPA-Reuters)